BETSY DEVOS en el proscenio presidencial, por Tomás Castellanos

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La presidencia de Donald J. Trump ha sido, desde sus inicios de campaña hasta el juramento como líder de los Estados Unidos, sensacional. Sus adeptos y enemigos fueron –y son- el público que adorna un espectáculo que en cada acto levanta nuevos silbidos o aplausos. La confirmación como Secretaria de Educación de Betsy DeVos no estuvo exenta en la obra.   

El 24 de Noviembre del pasado año el presidente electo Donald Trump nominaba a DeVos para el puesto de Secretaria de Educación en un comunicado que argumentaba la selección de esta manera: ‘’ Betsy DeVos es una brillante y apasionada defensora de la educación. Bajo su liderazgo reformaremos el sistema de educación estadounidense y quebraremos la burocracia que está deteniendo a nuestros hijos para que así podamos darle una educación de clase mundial y posibilidades de escoger escuelas a todas las familias. Estoy complacido de nombrar a Betsy como Secretaria de Educación. ‘’ 

Como casi todo miembro del gabinete que Trump ha construido, DeVos no solo es multimillonaria, sino que fue una importante contribuyente a su campaña. Pero este suceso no se reserva solamente al presidente electo ni al partido republicano, en todas las presidencias anteriores ha habido nombramientos de renombrados contribuyentes. ¿Dónde encontraremos entonces el eje central de las críticas a DeVos? En la inexperiencia sin dudas, pero no caigamos en la tentación del olvido, DeVos no es la primera en recibir dicho cargo contando con un escaso recorrido en el campo educativo. Podríamos citar a quien ha estado por más tiempo en la historia de los Estados Unidos en frente del Departamento de Educación, el señor Richard Riley, quien ejerció por 8 años consecutivos bajo la presidencia del demócrata Bill Clinton. En su defensa, Riley sí contaba con un reconocido pasado como político y había dirigido anteriormente proyectos que contaban con sumas estratosféricas de dinero, requerimiento que se le suma a las carencias de la DeVos. 

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Esta nueva nominación no constituye entonces una ruptura abismal con la tendencia del pasado, por lo cual parece injustificado que su nombramiento se haya convertido en un suceso de cobertura nacional. La votación en su contra de dos senadoras republicanas: Susan Collins de Maine y Lisa MurKowski de Alaska, trajo consigo la necesidad de que por primera vez en la historia, el vicepresidente acabase con el empate decidiendo su voto en favor a DeVos. 

La poco común audiencia de DeVos

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El 18 de enero se llevó a cabo la audiencia de Betsy DeVos, este hecho constituyó la antesala a la votación del pasado 7 de febrero. La senadora de Massachusetts,  Elizabeth Warren, hizo una serie de preguntas directas y cerradas a Betsy cuyas respuestas eran conocidas con anterioridad. Dicho interrogatorio de confirmación tenía un solo objetivo: exponer la falta de preparación de DeVos y ridiculizar su nombramiento. Warren inquirió sobre la experiencia de DeVos dirigiendo un programa de préstamos de un trillón de dólares como el de educación. Contrario a lo que parecía sugerir la senadora, no es común encontrar un político que haya participado o dirigido un programa de tal magnitud antes de ser nombrado en un cargo de alto rango, DeVos parecía intimidada o mal preparada para contestar a las preguntas que se le hicieron. Arne Duncan, quien fuese secretario de educación durante la mayoría del mandato de Barack Obama, tampoco tenía experiencia alguna acerca de cómo manejar un programa con tal suma de dinero; sin embargo Duncan no estuvo expuesto a responder preguntas de esta índole durante su audiencia. La senadora Warren mantuvo un tono acusativo, a menudo interrumpiendo las respuestas de DeVos y ridiculizando las mismas, Betsy no ofreció resistencia alguna.

Por su parte el senador Tim Kaine elaboró una pregunta que entrelaza el nombramiento de DeVos con la revisión de una nueva política de educación superior y el enriquecimiento personal que podría obtener el presidente, puesto que Donald Trump es propietario de una institución de nivel superior: Trump University. A esto se le suma que DeVos es dueña y miembro de la junta directiva de Neurocore, un centro de investigaciones neurológicas enfocadas en la recopilación de datos y tratamiento de enfermedades como el trastorno por déficit de hiperactividad y atención (TDHA), autismo, ansiedad, depresión y manejo de estrés entre otras. El New York Times ya había apuntado en un artículo el pasado 20 de enero el conflicto de intereses que causa el nombramiento de Betsy puesto que estaría al mando de un sector donde un 10.2% de los estudiantes entre 5 y 17 años, aproximadamente 9 millones de niños, son diagnosticados cada año solamente con TDHA. De establecerse preferencia en la contratación de Neurocore en las escuelas autónomas, se produciría un incremento sustancial de sus ingresos. 

Tim Kaine dirigió el resto de sus preguntas al mismo lugar donde Warren ya había indagado anteriormente: la inexperiencia en el sector público, sobre todo en K-12. El propósito era exponer la distancia que separa a DeVos de la media estudiantil estadounidense, y por lo tanto, de la porción donde descansa la mayor parte de su responsabilidad. Entre todas las intervenciones de la audiencia, la declaración más tajante fue la del senador y excandidato presidencial Bernie Sanders, quien luego de hacerla admitir que su familia había donado un aproximado de 200 millones de dólares al partido republicano, le preguntó: “¿Cree usted que si usted no fuese una multimillonaria, si su familia no hubiese donado cientos de millones de dólares en contribuciones al partido republicano estaría usted sentada hoy aquí?” DeVos contestó que sí, acompañado por una vaga explicación para justificar la afirmativa. Bernie Sanders encarnó la antítesis de sí mismo 8 años atrás cuando increpó, de manera educada y alentadora, a Arne Duncan durante su audiencia. 

¿Qué podemos esperar?

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El nombramiento de DeVos como Secretaria de Educación de los Estados Unidos es ya un hecho, y con ello la política que regirá nuestra educación en los próximos cuatro años. Hay dos puntos que sobresalen si nos enfocamos en la línea de trabajo e intereses de Betsy: primeramente los school vouchers o vales escolares; y luego los charter schools o escuelas autónomas. Los ya controversiales vales escolares no son otra cosa que bonos que el estado entrega a estudiantes que cumplen determinadas condiciones como bajo nivel de ingreso de los padres, niños con discapacidad o que residen en áreas con poco acceso a la educación pública. Los vales cubren el costo de la educación del estudiante en una escuela alternativa. Dicho programa ayuda a ampliar las posibilidades de elección para los alumnos pero trae consigo una desestabilización entre el sistema público y el privado. 

El apoyo a las escuelas autónomas está intrínsecamente unido al interés por ampliar los vales escolares debido a que estos últimos podrían constituir una fuente considerable de ingresos. En un estudio realizado por el Dr. Robert M. Costrell, un profesor de la Universidad de Arkansas, y publicado en Education Next, se presenta cómo el proyecto de bonos llevado a cabo en Milwaukee (MPCP), el más amplio realizado hasta el momento, ha demostrado que esta alternativa es económicamente más efectiva que el costo por estudiante en el sector público. En todo caso los problemas que se han tenido en Milwaukee pertenecen al criterio utilizado para seleccionar a los estudiantes que merecen participar en el programa. 

Aún es muy temprano para poder vaticinar cual será el resultado de este nuevo gabinete de educación. Cabe pensar que DeVos será un ente directivo, es en su gabinete organizativo donde descansa el deber de trazar los programas y las líneas de pensamiento que regirán la enseñanza de nuestro país. Si tuviese que apostar a una postura determinada, diría que nuestra nueva Secretaria de Educación será parte del decorado de un proceso que se inicia sin una estrategia clara o alentadora. Esperemos que las especulaciones queden en no más que silbidos y aplausos. •